Desde tiempos inmemorables, los poderes dominantes se han dado a la tarea de desprestigiar uno de los mayores valores del ser humano: el uso de la violencia. Monopolizando la dicha virtud en conveniencia propia del Estado y así defender grandes empresas capitalistas, a la iglesia y a políticos. Para comprobar este monopolio, solo es necesario observar a las autoridades policíacas y militares, con derecho pleno de usar no solo la violencia a mano limpia, sino con una gran y compleja serie de armamento de fuego, promoviendo así la cultura del miedo y reprimir sentimientos de insurgencia con tan solo echar un vistazo a la espada con la que se irá en contra.
La violencia, fuera de ser un simple instinto salvaje, es un instinto de supervivencia, y por ende, debe ser exaltado, alabado e inclusive, hacer uso de él.
La clase dominante no le teme ni un céntimo a la clase media, por que esta, lejos de apreciar la violencia como es debido, se impone valores tan patéticos y dignos de fracaso como la paz, la fraternidad, la igualdad, la honestidad, etc. (que después de todo, nadie las sigue). Con esta forma de vida, el statu quo nunca cambiará, y como tal, los titiriteros de este cochino mundo seguirán ahí, valiéndose de los mas pendejos, del pueblo, como han estado arriba en la jerarquía desde hace cientos de años.
Esta virtud, siendo la mas temida por el Estado, es la mas atacada por los medios de comunicación, las escuelas, la religión (ética), la mismísima sociedad, e incluso, reforzada por la que debiera ser el punto de apoyo del individuo, la familia. La psicología, también ha reprobado el uso de esta vitalidad (¡maldita psicología moderna freudiana!).
La violencia despierta odio, miedo y venganza, que son sentimientos primordiales para un movimiento insurgente y un cambio verdaderamente radical en el sistema imperante, pero la realidad es otra. La clase baja, agrupamiento social donde la violencia y la fuerza física es una virtud, es extraña a ir mas allá de una rencilla entre pandillas. La clase media, materia prima de las revoluciones y del sistema, es un conjunto numeroso pero muerto, pasivo, conformista e ignorante, nada digna de ayudársele a salir del hoyo.
Nunca se va a hacer cambiar a los dueños de la matrix, son sujetos a ideas bien hechas y razonadas, cualquier "nueva" idea que llegue a su mente será rechazada por encontrarla faláz. Por eso, hay que hacer uso de la violencia, aniquilar al plutócrata.
Este valor, es esencialmente vital en la existencia de los seres vivos, hasta las rosas hacen uso de su tallo, formando espinas para provocar daños a sus atacantes, incurriendo a la violencia.
Para leer mas: http://el-desierto-de-lo-real.blogspot.com/
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