Eres un mounstro con un muy buen disfraz,
no lo digo en el sentido literal, no lo malinterpretes,
pero, ¿has visto como, inexplicablemente,
ves a mujeres con belleza excepcional,
inteligencia de esa que corta como navaja,
y tan especiales que sabes que no son de este mundo,
y a veces, sin podernoslo explicar,
se sienten menos que un escarabajo?
Es por hombres como tu,
que no quieren una mujer única, independiente, sensacional.
Claro, eso es lo que les atrae,
como la luz a esos escarabajos ciegos
que lo único que hacen es toparse con la pared.
No lo entiendo, explicame con ese cerebro masculino,
¿cómo es que te puede atraer tanto una mujer,
para después quererla convertir en tu maniqui perfecto?
Quieres una muñequita de porcelana,
callada, que se trague sus pensamientos independientes
como se traga una la asquerosa comida que te cocinó tu suegra.
Rápidamente y con una sonrisa en la boca.
Y, aún y después de jactarme de ser especial,
de resistirme a ser igual que todos,
a ser una niña linda, una lady total,
he cambiado más cosas por tí de las que puedo contar,
y me rehuso a perderte, aún y cuando sé
que eres mi mounstro personal.
Eres el único que me puede hacer sentir pequeña,
pero eres el único que no me da por mi lado,
que no pide perdón sólo por miedo a perderme,
que no me da sólamente lo que quiero,
que no me dice lo que quiero escuchar,
que hace que me esfuerze por tenerlo a mi lado,
que me trata de educar.
Y aun y cuando todo esto sería una razón perfecta
para decidir que no te mereces una rareza como yo,
es justamente lo que hace que tenga pánico de perderte,
me hace pensar en ti todo el día, buscar cada excusa para encontrarte,
para enjaularte en mi vida usando todo recurso que,
aún sabiendo que no debería ser así, te resulte atractivo.
Pero, siento que no soy yo, que estoy comiendo carne,
siendo que toda la vida me jacté de ser vegetariana.
¿Y al final? Me vas a dejar, lo sé.
Y, dime, ¿si me pierdo para siempre?
¿Si me interno en mi fantasía de ser tu mujer el tiempo suficiente,
para empezar a creer que esta soy realmente yo,
me podré encontrar cuando tu no estés?
Dime, mi mounstro, si me encuentro,
¿te pierdo a ti?
Etiquetas:
Compartir
¡Necesitas ser un miembro de De Carne y Verso para añadir comentarios!
Participa en esta red social